Los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956 fueron muy especiales para Harold Connolly debido a que en dicha competencia, además de conseguir la medalla de oro en la especialidad de lanzamiento de martillo, se enamoró de una atleta tan ganadora como él. Olga Fitokova, deportista del equipo nacional de Checoslovaquia, fue la mujer que le robó el corazón al musculoso representante de los Estados Unidos. Fikotova había ganado la presea dorada en la disciplina de lanzamiento del disco. Cuando todavía faltaban más de diez días de actividad en suelo australiano, ambos participantes se encontraban libres ya que sus competiciones habían llegado a su fin. En ese lapso de tiempo, Connolly y Fikotova se conocieron y terminaron juntos. Tras la culminación de los Juegos, Harold y Olga decidieron casarse pero como se trataba de una comunista y un burgués en plena guerra fría aparecieron los impedimentos. Fikotova fue impedida de salir de su país y a Connolly se le negó la visa para ingresar a Checoslovaquia. Para hallar la solución, tuvieron que intervenir los embajadores y presidentes de cada país. Se casaron en Praga en tres ceremonias: civil, católica y protestante. Fruto de la relación tuvieron cuatro hijos. Luego de 16 años se divorciaron.


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